El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó una nueva tensión diplomática con Ecuador al cuestionar públicamente al gobierno del presidente Daniel Noboa por la deportación de más de 600 ciudadanos colombianos y su supuesto tratamiento como «objetivos militares».
A través de una publicación en su cuenta oficial de X que posteriormente fue eliminada, el mandatario colombiano expresó su preocupación por el tratamiento recibido por los deportados y utilizó términos contundentes para describir la situación, llegando a calificar las acciones ecuatorianas como «fascismo».

«Considerar objetivo militar a los colombianos es fascismo»
En su mensaje, Petro fue directo en sus acusaciones contra el gobierno ecuatoriano: «Considerar objetivo militar a los colombianos que se devuelvan al Ecuador, es fascismo», escribió el presidente colombiano, demandando explicaciones inmediatas.
«Que el presidente Noboa nos explique. ¿Por qué considerar seres inermes como los colombianos que se devuelvan, es un objetivo militar? Eso es fascismo; y el fascismo se combate», agregó Petro en el polémico mensaje que circuló brevemente en la red social antes de ser eliminado.
La declaración presidencial refleja una escalada en las tensiones bilaterales entre ambos países, especialmente en temas relacionados con migración y seguridad fronteriza.
Exigencia de explicaciones y condiciones para el diálogo
El jefe de Estado colombiano planteó interrogantes específicos sobre la política migratoria ecuatoriana: «Quiero saber si es cierto, que si un colombiano se devuelve al Ecuador es considerado como un objetivo militar en el Ecuador; saber eso, es la base de mis decisiones», afirmó Petro, sugiriendo que las respuestas condicionarán las futuras relaciones bilaterales.
En su argumentación, el presidente colombiano estableció claros parámetros sobre el tratamiento de ciudadanos colombianos en el exterior: «Ningún colombiano debe ser objetivo militar en el mundo, a menos que sea mercenario y se alce en armas contra poderes extranjeros; si es liberado y está indefenso, es un ser libre».
Petro enfatizó la condición de migrantes de los deportados: «Si decide devolverse, es en condición de migrante, y los migrantes son seres humanos libres», subrayando la necesidad de respetar los derechos humanos fundamentales en los procesos de deportación.

Dificultades en la comunicación presidencial
El mandatario colombiano reveló obstáculos en la comunicación diplomática directa, señalando que «no ha podido comunicarse con el presidente Noboa» debido al supuesto estado de salud del padre del presidente ecuatoriano.
«Espero se recupere porque conozco personalmente a su hijo, a la familia de este y a los hijos de su hijo, les tengo amor», expresó Petro, mostrando un tono más personal y conciliador hacia la familia Noboa, mientras mantenía su posición crítica hacia las políticas gubernamentales.
El presidente colombiano añadió: «Espero, entonces, que mañana me pueda responder», estableciendo una expectativa temporal para obtener las explicaciones solicitadas.
Un mensaje con referencias bíblicas y eliminación posterior
En el cierre de su controversial mensaje, Petro utilizó una referencia bíblica para describir la gravedad de la situación: «No hay nada peor que Caín matando a Abel y las venganzas que desata por milenios», sugiriendo que los conflictos entre países hermanos pueden tener consecuencias duraderas.
La posterior eliminación del mensaje de la plataforma X ha generado especulaciones sobre las razones detrás de esta decisión, especialmente considerando el impacto diplomático que sus declaraciones podrían tener en las relaciones bilaterales entre Colombia y Ecuador.
Context bilateral complejo
Este incidente se enmarca en un contexto de crecientes tensiones fronterizas entre ambos países, donde temas como la migración, la seguridad y el combate al narcotráfico han generado fricciones diplomáticas recurrentes.
La deportación masiva de colombianos desde Ecuador y las acusaciones de maltrato representan un nuevo capítulo en las complejas relaciones entre estos países vecinos, que comparten no solo fronteras sino también desafíos en materia de seguridad regional y flujos migratorios.
La eliminación del mensaje presidencial y la falta de comunicación directa entre ambos mandatarios evidencian la delicadeza del momento diplomático y la necesidad de canales de diálogo efectivos para resolver estas diferencias sin afectar las relaciones históricas entre Colombia y Ecuador.
