ABAI, KAZAJISTÁN — Un hallazgo arqueológico sin precedentes ha sacudido la comprensión histórica de Asia Central. Se trata de Semiyarka, una vasta ciudad milenaria descubierta en la región de Abai, al noreste de Kazajistán, que data de alrededor del 1600 a.C.
Según reportes especializados, esta urbe de la Edad del Bronce no solo destaca por su monumental tamaño, sino porque su mera existencia desmonta un mito histórico arraigado: que la estepa euroasiática era un territorio dominado exclusivamente por pastores nómadas.
La «Ciudad de los Siete Barrancos»
Ubicada estratégicamente sobre el río Irtysh, Semiyarka ocupaba una superficie de al menos 140 hectáreas. Su apodo, la «Ciudad de los Siete Barrancos», proviene de su posición sobre una compleja red de valles, según detalla el medio La Vanguardia.
Lejos de ser un asentamiento temporal, la ciudad presenta un grado de planificación urbana sorprendente. Las excavaciones han revelado la existencia de casas permanentes, un gran edificio central y zonas delimitadas por funciones específicas, operando en la misma época en que florecían civilizaciones como los micénicos en Grecia o los hititas en Anatolia.
El fin del mito del nomadismo
El descubrimiento obliga a los historiadores a reescribir los libros de texto. Hasta ahora, la estepa —que se extiende desde Moldavia hasta Siberia— se consideraba un espacio de tránsito. Sin embargo, Semiyarka prueba lo contrario.
“Lo descubierto demuestra que no eran grupos dispersos que seguían a sus rebaños, sino colectivos que dominaban su entorno, establecían conexiones a larga distancia y sostenían estructuras sociales capaces de coordinar actividades productivas a gran escala”, resalta la publicación científica
Una potencia metalúrgica e industrial
Lo que hace excepcional a este sitio es su sofisticación tecnológica. La ciudad albergaba una zona industrial dedicada a la producción de cobre y bronce.
El equipo de investigación, liderado por la doctora Miljana Radivojević junto a los doctores Viktor e Ilya Merz y el profesor Dan Lawrence, ha encontrado evidencias irrefutables de una producción sistemática: escorias, crisoles, fragmentos de mineral y herramientas acabadas.
«Semiyarka transforma nuestra comprensión de las sociedades de la estepa», afirmó Radivojević. El hallazgo de cerámicas típicas de las culturas Alekseevka-Sargary y Cherkaskul sugiere además que esta ciudad fue un nodo crucial en una red de intercambio comercial que precedió por siglos a las famosas Rutas de la Seda.
