Una nueva masacre golpea a la provincia del Guayas en menos de un mes, dejando un saldo de 17 personas fallecidas y 14 heridos tras un ataque armado perpetrado la noche del domingo en la parroquia Guayas, cantón El Empalme.
El ataque ocurrió cerca de las 21:40 del domingo 27 de julio en un establecimiento llamado «La Clínica», donde las víctimas fueron baleadas indiscriminadamente por sicarios que buscaban a un objetivo específico identificado como Jorgui P. S., conocido por el alias «4k».
La búsqueda del alias «4k» desata la violencia
De manera extrajudicial se conoce que los sicarios tenían como objetivo principal localizar al alias «4k», quien sería miembro de la banda Los Choneros y estaría detrás de varios casos de extorsión reportados por moradores de la parroquia Guayas.
Según información policial, el cantón El Empalme está actualmente tomado por estructuras criminales como Los Choneros y Los Lobos, lo que ha generado una guerra territorial por el control de la zona.
«Al existir esta rivalidad, justamente por tomar el dominio de territorio es que le andan buscando», informó un oficial de la Policía de El Empalme que prefirió mantener su identidad bajo reserva, explicando las razones detrás del sangriento ataque.
Víctimas colaterales de la violencia criminal
Entre las víctimas mortales se encuentran dos mujeres y tres menores de edad, quienes son consideradas víctimas colaterales de esta masacre. Algunas parejas habían ingresado al establecimiento después de participar en un programa por las fiestas de parroquialización de la localidad.
Los familiares de las personas fallecidas permanecían este lunes fuera de la morgue de Quevedo esperando retirar los cuerpos de sus seres queridos, en una escena que refleja el impacto devastador del crimen organizado en las comunidades rurales.

Antecedentes del ataque y conexiones criminales
Previo a la masacre, se registraron dos muertes violentas en el recinto San Cristóbal, una zona rural ubicada a ocho minutos de la localidad Guayas. La Policía indica que en ese punto los sicarios habrían obtenido información del presunto paradero del alias «4k», lo que motivó su posterior traslado al bar donde ejecutaron el ataque.
El testimonio policial reveló que el alias «4k» sería hermano del alias «Boris», quien fue capturado hace al menos tres meses en una fiesta organizada en el sector El Empalme. Ambos hermanos serían integrantes de Los Choneros y coordinarían sus actividades delictivas desde el cantón Playas.
Escalada de violencia en El Empalme

Las cifras oficiales revelan un preocupante incremento de la violencia en la zona. Entre enero y julio de 2025 se registraron al menos 47 muertes violentas en el cantón El Empalme, lo que representa un aumento de diez casos más en comparación con el mismo período de 2024.
Esta escalada evidencia el fortalecimiento de las estructuras criminales en la provincia del Guayas y su capacidad para generar terror en las comunidades rurales mediante ataques indiscriminados contra la población civil.
Impacto en la comunidad y suspensión de actividades
El impacto psicológico de la masacre se refleja en las decisiones de la comunidad local. Las clases en el plantel educativo de la parroquia fueron suspendidas debido a que los padres optaron por no enviar a sus hijos tras lo ocurrido, evidenciando el clima de terror que se vive en la zona.
Pasado el mediodía de este lunes, los habitantes de la parroquia Guayas se encontraban aún consternados por la magnitud del ataque y sus consecuencias para la seguridad local.
Investigación en curso
Al momento, unidades investigativas de la Policía del Guayas y Los Ríos se encuentran realizando las investigaciones correspondientes para dar con el paradero de los atacantes y esclarecer todos los detalles del caso.
La masacre en El Empalme se suma a una serie de ataques violentos que han azotado la provincia del Guayas en las últimas semanas, evidenciando la crisis de seguridad que atraviesa esta región estratégica del país y la urgente necesidad de fortalecer las operaciones contra el crimen organizado.
El caso ilustra cómo la disputa territorial entre bandas criminales está cobrando la vida de ciudadanos inocentes que se convierten en víctimas colaterales de una guerra que se libra en sus propias comunidades.
