El escenario político de Ecuador se encendió este sábado, 3 de enero de 2026, tras un agresivo intercambio de mensajes en la red social X entre el presidente Daniel Noboa y el exmandatario Rafael Correa. La disputa, que escaló rápidamente a ataques personales y acusaciones de delitos graves, tuvo como detonante inicial sus posturas opuestas sobre la situación política en Venezuela.
El cruce de acusaciones
La tensión alcanzó su punto máximo cuando Daniel Noboa respondió a un posteo de Correa, quien lo había tildado de «criminal narco» por su postura internacional. Noboa replicó de forma contundente: “Empecemos por el hecho de que eres hijo de mula y permitiste que el narcotráfico haga lo que le dé la gana en el Ecuador”.
El actual jefe de Estado subrayó la condición de prófugo de Correa, señalando que mientras el exmandatario reside en Bélgica, su gobierno debe combatir los problemas heredados de administraciones anteriores. “Yo enfrento los problemas, tú huyes de ellos”, sentenció Noboa.
La lista de reclamos de Noboa
En un extenso mensaje, el presidente Noboa enumeró una serie de acusaciones contra la gestión de la Revolución Ciudadana, entre las que destacan:
- Persecución política contra su familia y empresas.
- Presuntos asesinatos de periodistas y silenciamiento de oficiales de las Fuerzas Armadas.
- Financiamiento de grupos vinculados al narcotráfico y al régimen de Nicolás Maduro hacia el partido de Correa.
- Desaparición de personas y destrucción de familias.
Amenaza de pruebas y advertencia final
Noboa aseguró que próximamente presentará pruebas de una supuesta colusión entre el entorno de Correa y un sector de la banca para desestabilizar al país. La declaración más fuerte llegó al cierre de su intervención, donde comparó el futuro judicial del exjefe de Estado con figuras internacionales condenadas.
“Terminarás como Noriega y Maduro, anota. Es una promesa”, concluyó el presidente, reafirmando que el país actualmente «rechaza» el liderazgo del político radicado en Europa.
Este nuevo choque profundiza la polarización en el país y marca el inicio de un año 2026 con una crisis institucional y política latente entre las dos figuras más influyentes del tablero electoral ecuatoriano.
