
La búsqueda e identificación de personas desaparecidas durante el conflicto armado colombiano continúa enfrentando obstáculos técnicos, financieros y operativos. Uno de los casos documentados corresponde a Roselly Gil, una mujer de 59 años que lleva más de dos décadas esperando información definitiva sobre el paradero de su hermano Jesús Arbey Gil, un soldado desaparecido en 2003.
Una posible pista surgió en 2024, cuando se planteó que los restos podrían encontrarse en un cementerio del departamento de Antioquia. Sin embargo, la identificación no ha podido concluir debido al deterioro de los restos y a la insuficiencia de material genético para realizar una comparación de ADN confiable.
El caso refleja un problema de alcance nacional. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas tiene la misión de localizar e identificar a más de 137.000 personas desaparecidas durante las seis décadas de conflicto interno. La entidad trabaja junto con el Instituto Nacional de Medicina Legal, pero enfrenta un alto volumen de expedientes, limitaciones presupuestarias y dificultades para procesar restos hallados en cementerios donde fueron enterrados de manera anónima.
Hasta el momento se han recuperado 5.450 cuerpos o restos y se han logrado 808 identificaciones, de acuerdo con el balance utilizado para esta información. Las cifras corresponden al proceso documentado y no representan el cierre total de los casos registrados.
El proceso involucra a las familias buscadoras, la Unidad de Búsqueda, Medicina Legal y autoridades territoriales encargadas de apoyar la recuperación y custodia de restos. Para miles de hogares, la identificación continúa siendo el paso necesario para conocer finalmente el destino de sus seres queridos.
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