El economista Juan Fernando Subirana ha proyectado escenarios extremos donde el dólar en el mercado paralelo podría alcanzar hasta los Bs 35, con rangos intermedios entre Bs 22 y Bs 25 para ciertas estimaciones.

Estas advertencias surgieron en medio de la inestabilidad cambiaria generada por la escasez de divisas pues genera efectos directos como la subida de precios en productos importados, el deterioro del poder adquisitivo para el ciudadano y el beneficio a sectores exportadores.
El mercado cambiario en Bolivia ha experimentado cambios significativos. Luego de 15 años de mantener una cotización fija de Bs 6,96, el Gobierno implementó un esquema de tipo de cambio flexible que arrancó en Bs 9,73 y que fluctúa diariamente, pero hacia arriba, según la oferta y demanda.
El dólar flexible oficial en Bolivia ha registrado incrementos recientes y acelerados, ubicándose por encima de los Bs 10,70, desde que inició este nuevo esquema de ajuste cambiario a finales de junio. Esta medida ha generado incertidumbre y especulación, impactando principalmente los precios de los productos importados.
Para el experto, el paso a un sistema de tipo de cambio flexible busca sincerar la economía tras años de rigidez. Sin embargo, la cotización sigue ajustándose de forma acelerada, lo que provoca preocupación en la población ante el temor de una mayor presión inflacionaria.
El dólar flexible puede ser perjudicial principalmente por la incertidumbre económica y la presión inflacionaria que genera en la población. Al fluctuar el tipo de cambio, el costo de los productos importados y materias primas aumenta, reduciendo el poder adquisitivo de los ciudadanos y afectando al sector gremial y comercial.
El presidente Rodrigo Paz ha prometido la llegada de dólares mediante un proceso de ordenamiento económico y un paquete de financiamiento internacional, pero por el momento aún los mdólares no llegan al país andino.
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