Antes de que los zombis invadieran el mundo: Return of the Living Dead, Tarman y el extraño regreso de una película que cambió las reglas

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Se supone que The Return of the Living Dead vuelve en noviembre, pero a pocas semanas del supuesto estreno no hay una campaña fuerte, no aparecen salas abarrotadas de promociones y Tarman parece haberse escondido otra vez. Entre retrasos, conflictos por derechos, material ya filmado y fechas que no terminan de coincidir, la esperada continuación del clásico de 1985 se convirtió en una historia llena de interrogantes. Para entender qué está pasando hoy hay que volver al comienzo, hasta 1968, cuando George A. Romero y John A. Russo ayudaron a construir el universo del zombi moderno.

Por María Isis | Comunicar Noticias LATAM

Todo empezó porque papá me habló de Tarman

Mi padre tiene una película que vio tantas veces que probablemente podría recitar escenas enteras de memoria. Se llama The Return of the Living Dead, aunque por estas tierras muchos la conocimos simplemente como El regreso de los muertos vivientes, y durante bastante tiempo para mí fue una de esas películas que él mencionaba con una sonrisa especial cada vez que alguien hablaba de zombis. Hasta que hace unos días me dijo algo bastante simple: “María, supuestamente dentro de un mes vuelve Tarman”.

Y cometió un pequeño error: despertó mi curiosidad.

Entonces hice lo que suelo hacer cuando algo empieza a generarme demasiadas preguntas, me puse a investigar. Al principio creí que iba a encontrar una historia bastante sencilla: una película de culto de los años ochenta, una nueva secuela, algunos actores conocidos, un tráiler y una fecha de estreno. Un par de horas después tenía abiertas pestañas sobre demandas judiciales, derechos cinematográficos, efectos especiales, presupuestos que nadie parece poder confirmar, un cementerio construido físicamente, decenas de miles de dólares gastados en nieve artificial, trece minutos de una película nueva que ya fueron proyectados en Hollywood y un artista que, cuatro décadas después, volvió a fabricar algunos de los mismos monstruos que ayudaron a convertir aquella película en un clásico.

Y cuanto más avanzaba, más extraña se volvía la pregunta aparentemente más sencilla de todas: ¿realmente se estrena en noviembre?

Pero también descubrí algo que me interesó mucho más. Estamos en pleno siglo XXI y los zombis están absolutamente por todas partes. Los encontramos en series, películas, videojuegos, libros, cómics, publicidades y hasta comedias. Hay generaciones que crecieron sabiendo que ante un apocalipsis zombi hay que buscar refugio, conseguir provisiones y, según las reglas de casi cualquier historia moderna, apuntar a la cabeza. Lo curioso es que mucha gente conoce perfectamente esas reglas sin saber de dónde salieron, quiénes las inventaron o quién decidió romperlas. Y ahí entendí que esta nota no podía ser solamente para quienes, como mi padre, ya conocen a Tarman.

También tenía que escribirla para quienes todavía no tienen idea de quién es. Porque antes de hablar de un muerto cubierto de alquitrán, de un misterioso gas llamado Trioxin 2-4-5 o de por qué hay fanáticos que consideran este universo uno de los peores lugares imaginables para intentar sobrevivir a una invasión zombi, tenemos que retroceder bastante más que cuarenta años. Tenemos que volver a 1968…

¿Y por qué estoy escribiendo sobre todo esto ahora?

Hay otra razón por la que decidí meterme en esta historia justo ahora. Según distintas publicaciones y bases de cine, Return of the Living Dead debería regresar a los cines el próximo 13 de noviembre de 2026, una fecha perfecta, viernes 13, casi demasiado perfecta para una película como esta. La producción sí confirmó oficialmente que apuntaba a noviembre de este año, aunque hasta ahora no encontré en sus comunicaciones una confirmación igualmente clara del día 13, y ahí es donde algo empieza a hacerme ruido. Estamos a prácticamente un mes del supuesto estreno y tengo demasiadas preguntas: ¿dónde está la campaña?, ¿dónde está el tráiler definitivo?, ¿dónde están los pósters, las salas anunciándola, las entrevistas, la preventa y ese ruido enorme que normalmente debería acompañar el regreso de una película de culto después de cuarenta años?

Y sobre todo, ¿dónde está Tarman? Porque hace casi dos años lo vimos aparecer en un teaser precioso, caminando por un cementerio cubierto de nieve y arrastrando detrás suyo un árbol de Navidad mientras sonaba Silent Night. En aquel momento la intención era estrenar la película durante la temporada navideña de 2025, coincidiendo con el 40 aniversario del clásico, y la imagen funcionaba perfectamente: Tarman estaba de regreso y, aparentemente, venía a arruinarnos la Navidad. El estreno no ocurrió, la producción continuó durante 2025 y 2026 y la nueva ventana pasó a noviembre de este año. Lo curioso es que aquel arbolito no era solamente parte de una pieza promocional hecha por computadora, era un objeto físico de rodaje, armado con adornos auténticos de 1985, y el propio sitio oficial llegó a vender algunos de esos elementos utilizados por Tarman frente a cámara.

Mientras tanto aparecieron demandas, discusiones por derechos y enfrentamientos entre integrantes históricos de la franquicia y Living Dead Media. Hubo reclamos, contrademandas y un conflicto que durante bastante tiempo agregó todavía más incertidumbre alrededor del proyecto, aunque sería incorrecto afirmar, al menos con la documentación que pude encontrar, que esa batalla judicial fue la responsable directa de que la película no llegara en 2025. De hecho, este año el expediente comenzó a mostrar movimientos hacia un acuerdo y pedidos de desestimación, otro dato que vamos a recuperar más adelante porque la historia legal de Return of the Living Dead merece casi una película propia. Trellis Law

Y hay algo todavía más desconcertante: la película existe. No estamos esperando un proyecto que solamente vive en un anuncio o en un póster. En septiembre de 2025 se mostró material en LA Comic Con y, unos meses después, en diciembre, la producción proyectó trece minutos ante invitados, prensa y gente de la industria en West Hollywood. Allí aparecían Devon Sawa, Casimere Jollette, Kynlee Heiman y Alexander Ward convertido en el nuevo Tarman. La propia producción informó entonces que el rodaje continuaría y que el objetivo era un estreno cinematográfico en noviembre de 2026. Return of the Living Dead

Así que sí, algo de esta historia me resulta extraño, y justamente por eso quiero investigarla. Al final de esta nota vamos a volver a 2026 y tratar de separar lo que sabemos, lo que está documentado y lo que solamente se está diciendo sobre ese supuesto estreno de noviembre. Pero antes necesito contarles por qué importa tanto que esta película vuelva, porque la nueva producción no está planteada como un reboot que borra todo para empezar otra vez, ni como la continuación de las películas que llegaron después. La historia está situada en la Navidad de 1985, apenas 18 meses después de los acontecimientos de la película original, cuando una nueva fuga de Trioxin amenaza a un pequeño pueblo de Pensilvania. La propia producción la presenta de esa manera: volvemos prácticamente al punto donde quedó aquella historia, después del desastre provocado por la liberación del gas en UNEEDA Medical Supply y del intento extremo por contener una infección que ya se había salido completamente de control.

Y entonces aparece la pregunta que probablemente alguien más joven se esté haciendo mientras lee todo esto: ¿por qué deberíamos preocuparnos tanto por la

continuación de una película de zombis estrenada en 1985?. Bueno, para responder eso tengo que llevarlos todavía más atrás, no hasta 1985 sino hasta 1968…

Antes de los cerebros hubo una noche

Cuando Night of the Living Dead llegó a los cines en 1968, George A. Romero y John A. Russo probablemente no podían imaginar hasta qué punto aquella pequeña película independiente terminaría modificando la cultura popular. Romero la dirigió y participó de la escritura; Russo también fue guionista. La propia Biblioteca del Congreso de Estados Unidos conserva esos créditos y la película forma parte del National Film Registry desde 1999. The Library of Congress

Ellos no inventaron al zombi. Mucho antes de 1968 ya existían historias y películas que utilizaban esa palabra, generalmente relacionadas con tradiciones haitianas, vudú y seres humanos privados de voluntad. Lo que ocurrió con Night of the Living Dead fue diferente: aquellos muertos regresaban de sus tumbas, atacaban a los vivos, se extendían como una amenaza colectiva y transformaban una casa aislada en el último refugio frente a un mundo que parecía empezar a derrumbarse.

Este cartel promocional muestra la película de terror Night of the Living Dead de 1968, con una ilustración en blanco y negro de personajes en apuros y un texto en verde que anuncia la llegada de los muertos vivientes. Dirigida por George A. Romero, la cinta se convirtió en un referente del género zombie y influyó en la historia del cine de terror.

Curiosamente, la película ni siquiera necesitó construir todas las reglas que después asociaríamos con el género. Lo importante fue la imagen que dejó instalada: los muertos podían levantarse y los vivos podían terminar rodeados por ellos. A partir de ahí el cine empezó a tener un nuevo monstruo. Hoy puede parecer obvio. En 1968 no lo era…

…Y quizá ahí esté una de las dificultades para explicarle a alguien joven por qué estas películas fueron importantes. Nosotros llegamos después de medio siglo de historias copiando, modificando, homenajeando y reinventando esas ideas. Vemos una horda de cadáveres acercándose y sabemos instantáneamente qué estamos mirando. Pero alguien tuvo que mostrar esa imagen antes de que se convirtiera en un idioma universal. Night of the Living Dead ayudó a crear ese idioma.

También nació acompañada de una ironía que, viendo todo lo que ocurriría décadas después con esta franquicia, resulta casi profética: los derechos fueron complicados desde el principio. La película había tenido otros títulos durante su producción y, cuando el distribuidor cambió finalmente el nombre por Night of the Living Dead, las copias fueron estrenadas sin el aviso de copyright que exigía en ese momento la legislación estadounidense. El resultado fue que la obra original quedó en dominio público en Estados Unidos, algo que durante años facilitó incontables ediciones, exhibiciones y reutilizaciones. La Biblioteca del Congreso registra precisamente que la versión original fue publicada sin aquel aviso de copyright requerido. The Library of Congress

Una película que acabaría generando tantas discusiones sobre propiedad intelectual comenzó perdiendo prácticamente la suya por un error. Y esto recién empezaba…

Dos creadores, dos caminos y un mismo muerto que se negaba a quedarse enterrado

Después del éxito de Night of the Living Dead, George Romero y John Russo no continuaron recorriendo exactamente el mismo camino. Existió entre ellos un acuerdo que permitió que ambos desarrollaran nuevas historias relacionadas con aquellos muertos, aunque de maneras distintas. El archivo del American Film Institute recoge referencias a ese “gentleman’s agreement” y también documenta que, años después, cuando The Return of the Living Dead comenzó a tomar forma, Romero llegó a solicitar que se modificara el título para evitar que el público lo confundiera con su película original. AFI Catalog

Romero siguió adelante con su propia visión y en 1978 estrenó Dawn of the Dead, a la que después seguirían Day of the Dead y otras películas de un universo donde los muertos servían también para hablar de los vivos, del consumo, de la sociedad, del miedo y de la manera en que los seres humanos reaccionamos cuando todo aquello que consideramos normal desaparece.

Russo tomó otro camino. Escribió una novela llamada The Return of the Living Dead y aquel título empezó un recorrido bastante complicado antes de convertirse en la película que conocemos. El American Film Institute documenta que el productor Tom Fox adquirió los derechos cinematográficos de la novela de Russo y que el proyecto pasó por años de desarrollo, diferentes presupuestos y hasta otro director previsto antes de llegar finalmente a las manos del hombre que terminaría cambiándolo todo: Dan O’Bannon. AFI Catalog

George A. Romero y Dan O’Bannon, dos nombres fundamentales para entender la evolución del zombi moderno. Romero consolidó las reglas del género; O’Bannon decidió romperlas en 1985 con The Return of the Living Dead.
Imagen ilustrativa generada con IA.

Y acá es donde esta historia empieza a ponerse realmente divertida. Porque O’Bannon podía haber hecho simplemente otra película de muertos vivientes, copiar aquello que ya funcionaba y aprovechar un nombre conocido. En cambio, decidió tomar otro camino. No quiso competir con Romero utilizando exactamente las mismas reglas, así que empezó a imaginar qué ocurriría si esos muertos fueran diferentes.

Mucho más diferentes. Todavía no pedían cerebros, todavía no corrían detrás de nadie y Tarman seguía esperando dentro de algún rincón de la imaginación, pero las dos ramas de aquel árbol plantado en 1968 ya estaban creciendo en direcciones completamente distintas. Una terminaría consolidando a George Romero como uno de los grandes padres del cine zombi moderno, la otra estaba a punto de crear los muertos que no querían morir y para eso había que llegar a 1985.

1985: cuando Dan O’Bannon decidió romper las reglas

En 1985 Dan O’Bannon decidió que los muertos de Romero tenían demasiadas reglas, y empezó a romperlas una por una. El resultado fue The Return of the Living Dead, una película que hoy puede parecer simplemente divertida, irreverente y exagerada, pero que vista en su momento hizo algo bastante más importante: tomó un género que ya comenzaba a tener un lenguaje reconocible y preguntó qué ocurriría si prácticamente nada de lo que el público había aprendido sirviera para sobrevivir.

O’Bannon no era precisamente un desconocido dentro de la ciencia ficción y el terror. Había participado en la escritura de Alien y llevaba años moviéndose entre películas donde lo extraño, lo oscuro y cierto humor bastante particular podían convivir perfectamente. Cuando finalmente asumió la dirección de Return, en lugar de intentar competir directamente con George Romero encontró una salida mucho más inteligente: dentro de su historia, Night of the Living Dead había existido como película, solo que supuestamente estaba inspirada en un incidente real que el gobierno había intentado ocultar. Era una jugada brillante, porque no necesitaba borrar a Romero ni fingir que todo lo anterior jamás había ocurrido, simplemente lo convertía en parte de la leyenda.

La explicación comenzaba con algo llamado Trioxin 2-4-5, un producto químico desarrollado con fines militares que, por accidente, había terminado almacenado en unos barriles donde nunca debería haber estado. A partir de ahí la película construía sus propias reglas y, para quienes estamos acostumbrados al cine zombi del siglo XXI, esas reglas todavía resultan bastante inquietantes: los muertos pueden moverse con rapidez, pueden hablar, algunos conservan recuerdos, son capaces de pensar, resolver situaciones sencillas y hasta utilizar aquello que saben de los humanos en su beneficio. Y hay un detalle todavía peor, el famoso recurso de “destruir el cerebro” no soluciona el problema como ocurre en tantas otras historias del género.

Quizás por eso, cuando hoy aparecen videos, debates o rankings entre fanáticos preguntando cuál sería el universo zombi más difícil de sobrevivir, The Return of the Living Dead suele ocupar posiciones muy altas. No existe, obviamente, una clasificación científica de apocalipsis zombis —y espero que nunca tengamos que crear una—, pero después de entender sus reglas empiezo a comprender por qué tantos aficionados lo consideran uno de los peores escenarios posibles. En otros universos el ser humano puede aprender un conjunto de instrucciones y tener alguna oportunidad, acá el enemigo puede moverse rápido, conserva cierto nivel de inteligencia y encima no respeta la regla que durante décadas Hollywood nos enseñó como solución definitiva. No parece un lugar particularmente recomendable para pasar el fin de semana.

Hay incluso una escena que resume perfectamente la lógica retorcida de este mundo. Los personajes encuentran una manera aparentemente razonable de intentar terminar con uno de los cuerpos contaminados, pero la solución provoca que el Trioxin vuelva a la atmósfera y termine extendiéndose otra vez con la lluvia. En Return, hasta resolver un problema puede convertirse en la manera de crear uno todavía mayor. Eso es parte de lo que vuelve tan desesperante a su universo: no solamente enfrentás muertos que se niegan a quedarse muertos, también enfrentás una contaminación que parece encontrar nuevas formas de regresar.

Y después están los cerebros…

Hoy es casi imposible separar ambas palabras. Si alguien que jamás vio una película de zombis tuviera que imitarlos, probablemente caminaría de una manera extraña, extendería los brazos y terminaría diciendo “cerebros”. Parece algo que hubiera existido desde siempre, pero no fue así. George Romero lo explicó años después cuando le preguntaron por el tema: sus muertos nunca tuvieron una obsesión específica por comer cerebros y él mismo señaló a The Return of the Living Dead como el probable origen de esa asociación. BFI

O’Bannon había conseguido algo bastante curioso: creó una característica tan reconocible que terminó escapándose de su propia película. Hay millones de personas que conocen el chiste de los zombis y los cerebros sin haber visto nunca Return. De alguna manera, una idea nacida dentro de una comedia de terror de 1985 terminó entrando al diccionario informal de la cultura popular.

Tarman, punk y una película que sonaba diferente

Pero si solamente cambiamos las reglas de los muertos nos queda afuera una parte enorme de lo que hizo especial a The Return of the Living Dead. La película tenía algo que se sentía distinto apenas aparecía su grupo de jóvenes protagonistas, su forma de vestir, sus diálogos y, sobre todo, su música. O’Bannon no filmó a los jóvenes como simples víctimas que estaban esperando su turno para correr de un monstruo, los metió dentro de una cultura concreta, con estética punk, death rock, rebeldía, humor y una banda sonora que no parecía colocada después para rellenar silencios.

La selección musical incluía a The Cramps, 45 Grave, T.S.O.L., The Flesh Eaters, Roky Erickson, The Damned, Tall Boys, The Jet Black Berries y SSQ, entre otros, una mezcla de punk, death rock, horror punk y psychobilly que terminó siendo inseparable de la personalidad de la película. Wikipedia Y esto también es importante contarlo para quienes llegan a la historia cuarenta años después, porque ahora estamos acostumbrados a que una serie utilice una canción determinada y al día siguiente millones de personas la busquen en Spotify, pero Return ya había entendido algo parecido: la música podía hacer mucho más que sonar de fondo, podía convertir una escena en un recuerdo.

Hay una en particular que papá no necesitó explicarme demasiado porque basta verla una vez para entender por qué quedó grabada en tanta gente. La lluvia empieza a caer sobre el cementerio, el Trioxin está haciendo su trabajo y los muertos comienzan a levantarse mientras entra “Partytime”, de 45 Grave. La canción ya existía, pero para la película se utilizó una versión especialmente asociada a esa secuencia, y terminó convirtiéndose probablemente en el tema más conocido de la banda. Wikipedia

Ahí es donde Return hace una de sus mejores jugadas. Una escena que en otra película podría haber sido acompañada por una música grave y solemne se convierte en una explosión de energía, rock y terror. Los muertos están regresando, todo está saliendo terriblemente mal y, sin embargo, la película parece decirnos que la fiesta acaba de empezar. Es una contradicción extraña, pero funciona, y cuarenta años después todavía hay espectadores que no pueden imaginar esa escena sin escuchar aquella canción en la cabeza.

Creo que ahí empecé a entender otra parte de la obsesión de papá. No estaba recordando únicamente unos zombis que daban miedo, estaba recordando una época, una música, una estética y probablemente la sensación de haber visto algo que todavía no estaba completamente domesticado por cientos de películas posteriores. Hoy podemos abrir cualquier plataforma y encontrar decenas de historias con muertos vivientes, pero en 1985 todavía era posible entrar a un cine y descubrir que alguien acababa de cambiar varias reglas delante nuestro.

Y en medio de todo apareció Tarman…

No necesitó ser el protagonista ni explicar demasiado quién era. Su cuerpo oscuro y pegajoso, su manera particular de moverse y esa aparición desde uno de los barriles de Trioxin alcanzaron para convertirlo en la criatura visualmente más reconocible de toda la franquicia. Con el tiempo se transformó prácticamente en su mascota, tanto que cuarenta años después el regreso de The Return of the Living Dead puede promocionarse mostrando apenas su silueta y los fanáticos ya saben exactamente quién acaba de volver.

Tarman de 1985 – El Regreso de los muertos vivientes

Para alguien joven que descubra hoy la película, quizás lo más interesante sea justamente mirar hacia atrás y reconocer pequeñas cosas que después aparecieron por todas partes. Los zombis que corren no nacieron aquí como concepto absoluto, tampoco O’Bannon inventó cada elemento individual del género, pero Return reunió varias ideas, las llevó hacia un lugar nuevo y consiguió que algunas quedaran instaladas para siempre. Los muertos podían hablar, pensar, correr, resistirse a las soluciones conocidas y pedir cerebros, mientras el apocalipsis sonaba a punk y death rock. Todo eso convivía dentro de una película que además tenía suficiente humor como para no tomarse a sí misma demasiado en serio… Y eso, paradójicamente, ayudó a que la cultura popular sí la tomara muy en serio.

Una película de 1985 para alguien que nació mucho después

Mientras investigaba esta historia pensé bastante en quienes nunca vieron The Return of the Living Dead, porque sería muy fácil escribir una nota llena de nostalgia para personas que ya conocen cada escena y dejar afuera justamente a quienes podrían descubrirla ahora. Estamos en 2026, llevamos décadas consumiendo zombis y hay chicos que crecieron con The Walking Dead, Resident Evil, The Last of Us —aunque técnicamente allí hablemos de otra clase de infección— y videojuegos donde sobrevivir al fin del mundo forma parte de una tarde cualquiera. Para ellos, muchas de estas ideas ya vienen incorporadas de fábrica.

Pero las ideas no vienen de fábrica, alguien las imagina primero. Por eso esta historia me interesa más allá de la nueva película. Quiero saber si Tarman realmente volverá en noviembre, por supuesto, pero también quiero entender por qué todavía importa que vuelva. Y creo que una parte de la respuesta está ahí: The Return of the Living Dead pertenece a esa clase de películas cuya influencia terminó siendo más grande que su propio título. Puede que alguien nunca la haya visto y, sin embargo, conozca algo que ella ayudó a instalar.

Mi padre llegó a ella cuando los zombis todavía podían sorprender de otra manera. Yo llegué cuarenta años después porque me dijo que Tarman estaba por regresar y terminé descubriendo que parte de aquello que mi generación reconoce automáticamente como “cultura zombi” tiene huellas de esta película escondidas por todas partes.

El problema es que después de una película así llega inevitablemente la pregunta más difícil: ¿cómo se continúa algo que funcionó precisamente porque nadie había hecho algo igual antes?. Hollywood lo intentó cuatro veces, y ahí la historia empezó a complicarse…

Cuatro intentos de volver, pero ninguno volvió realmente al mismo lugar

Return of the Living Dead Part II llegó en 1988 y tomó el camino más lógico: intentar repetir buena parte de aquello que había funcionado tres años antes. Regresaron incluso James Karen y Thom Mathews, aunque interpretando personajes diferentes, volvieron los muertos, el Trioxin, los cerebros y el humor, pero algo de aquella mezcla extraña de punk, irreverencia y sorpresa ya no estaba. La película consiguió continuar la historia comercialmente, pero nunca terminó de convertirse en ese fenómeno cultural que había sido la primera.

En 1993 llegó Return of the Living Dead 3 y ahí, al menos, alguien decidió que copiar nuevamente a O’Bannon no tenía demasiado sentido. Brian Yuzna tomó la saga y la llevó hacia un lugar mucho más oscuro, romántico y cercano al horror corporal. Sigue existiendo el Trioxin, siguen existiendo los muertos, pero desaparece buena parte de la comedia y aparece una historia de amor bastante trágica alrededor de Curt y Julie. Con los años esa tercera película consiguió su propio grupo de seguidores y probablemente sea la única continuación que logró construir una personalidad verdaderamente diferente sin pretender ser otra vez la original.

Después hubo que esperar hasta 2005 para que llegaran Necropolis y Rave to the Grave, dos producciones realizadas prácticamente juntas y pensadas para televisión. Ahí la saga ya parecía encontrarse bastante lejos de aquel pequeño depósito de suministros médicos, del cementerio, de la música punk y de la sensación de estar viendo algo que todavía no tenía demasiadas reglas. Las dos existen, son parte de la franquicia y tienen sus defensores, pero sería difícil sostener que hayan dejado una huella comparable con la película que había iniciado todo veinte años antes.

Y entonces ocurrió algo bastante curioso: durante otras dos décadas Tarman volvió a quedarse quieto hasta que alguien decidió que quizás el problema no era averiguar qué ocurría después de Rave to the Grave, sino regresar al lugar donde todo había comenzado.

La nueva película no quiere empezar de cero, quiere volver a 1985

Esto es importante porque todavía encuentro publicaciones llamándola “reboot” o incluso “remake”, y no es así como está siendo presentada por sus responsables. La nueva Return of the Living Dead vuelve directamente al universo de la película original y sitúa su historia aproximadamente 18 meses después del incidente del almacén UNEEDA en Louisville, durante la Navidad de 1985. Una nueva fuga de Trioxin 2-4-5 amenaza esta vez a una pequeña localidad de Pensilvania y Tarman es, hasta ahora, el gran vínculo visible con la película original. La producción oficial y las bases actuales mantienen esa sinopsis, con Steve Wolsh como guionista y director y un reparto encabezado por Devon Sawa, Casimere Jollette, Kynlee Heiman y Alexander Ward, encargado de meterse dentro del nuevo Tarman.

Me gusta particularmente esa decisión porque permite hacer algo bastante difícil: regresar a aquel mundo sin fingir que pasaron cuarenta años dentro de la historia. Para los personajes apenas transcurrió un año y medio, el recuerdo de Louisville sigue fresco y el mundo todavía no aprendió absolutamente nada sobre aquello que estaba escondido dentro de los barriles militares. Nosotros sabemos lo que significa Trioxin, ellos todavía no.

Y también decidieron regresar a 1985 de una manera bastante literal. La producción viene promocionando el uso de efectos prácticos, sin CGI ni inteligencia artificial para crear a sus criaturas, y Tony Gardner volvió junto a Alterian para establecer la apariencia de los nuevos zombis. Gardner tenía apenas veinte años cuando trabajó en el recordado Half-Corpse de la película original, y cuatro décadas después volvió a ensuciarse las manos con este universo. En LA Comic Con, en septiembre de 2025, Wolsh y Gardner hablaron precisamente de esa decisión y la producción mostró material de la película con el nuevo reparto.

Incluso algunos objetos utilizados durante el rodaje terminaron después puestos a la venta por la propia franquicia: lápidas, decoraciones navideñas y piezas confeccionadas para las escenas de Tarman. No es un detalle menor, porque confirma algo que se percibía desde aquel primer teaser: detrás de esas imágenes había decorados y elementos físicos, no solamente una criatura digital caminando delante de una pantalla verde.

Una película que existe… y trece minutos que alguien ya vio

Esta es probablemente la parte que más curiosidad me genera, porque cuando una película atraviesa problemas de producción muchas veces ocurre que el público solamente conoce artes conceptuales, anuncios o un teaser preparado para buscar financiación. Acá pasó algo diferente. En septiembre de 2025 se mostró una escena durante LA Comic Con y, en diciembre de ese mismo año, WithAnO Productions y Living Dead Media organizaron una presentación en The London West Hollywood donde proyectaron trece minutos de la película delante de invitados, prensa y personas relacionadas con la industria. Según la propia producción, la secuencia incluía a Devon Sawa, Casimere Jollette, Kynlee Heiman y Alexander Ward como Tarman; el comunicado oficial de diciembre todavía explicaba que la filmación continuaría durante el nuevo año y que apuntaban a un estreno cinematográfico en noviembre de 2026. Por eso llegamos a la parte de esta historia que inicialmente me hizo abrir tantas pestañas. Estamos a 14 de octubre de 2026.

Tarman de 2025 – El Regreso de los muertos vivos 2026

Si algunas bases tienen razón, faltan exactamente treinta días para que Return of the Living Dead llegue a los cines el viernes 13 de noviembre y, sinceramente, algo no me cierra.

Lo que sabemos, lo que se dice y lo que todavía nadie explica

Busqué primero en el lugar más obvio, el sitio oficial de Return of the Living Dead. Hoy sigue funcionando, sigue vendiendo merchandising, mantiene su sección dedicada a Tarman e invita a los seguidores a registrarse para recibir adelantos de la nueva película, pero en su página principal no encontré una campaña de estreno que anuncie claramente “13 de noviembre”, tampoco una preventa de entradas o una lista de salas. La última comunicación oficial inequívoca que encontré sobre la ventana de lanzamiento sigue hablando de noviembre de 2026, sin fijar públicamente allí el día 13. Return of the Living Dead

Después empezaron las contradicciones. Releases.com asegura hoy que la película llegará a los cines estadounidenses el 13 de noviembre de 2026, TV Insider publica exactamente la misma fecha y Horror.ar también la ubica ese día, señalándola además como una producción en postproducción. Si solamente miráramos esas fuentes, podríamos comprar pochoclos e ir preparando la entrada.

Pero una base profesional de seguimiento de producciones, M&E, incorporó el proyecto el 30 de septiembre y lo actualizó nuevamente en octubre. Allí todavía aparece como “Filming / In Production”, con noviembre de 2026 como estreno anticipado pero sin presupuesto publicado. Lo extraño aumenta cuando uno abre IMDb: al momento de escribir esta nota el proyecto figura directamente como 2027 y, todavía más desconcertante, aparece marcado como “pre-production”, algo difícil de reconciliar con el hecho comprobado de que hace diez meses hubo trece minutos proyectados ante público y que ya se mostraron escenas durante una convención.

¿Quién tiene razón? Por ahora, no lo sé y esa respuesta me parece bastante más útil que elegir arbitrariamente la fuente que nos dé la fecha que queremos escuchar.

También busqué aquello que suele despejar rápidamente cualquier duda a un mes de un lanzamiento importante: salas anunciadas, una campaña publicitaria fuerte, un tráiler definitivo circulando masivamente, preventa de entradas o una comunicación reciente de distribución que marque el comienzo de la cuenta regresiva. No encontré todavía nada comparable con lo que normalmente esperaríamos si una película fuera a tener dentro de cuatro semanas un estreno cinematográfico convencional de cierta escala. Eso no significa que el 13 de noviembre sea imposible, podría tratarse de un lanzamiento limitado, podría aparecer una campaña tardía o simplemente podría haber información que todavía no fue hecha pública, pero a estas alturas la ausencia de información también empieza a ser información y mientras buscaba respuestas apareció nuevamente otro fantasma que acompaña a esta franquicia desde casi su nacimiento: los derechos.

Los muertos, los derechos y una batalla que parece haber llegado a un acuerdo

El conflicto legal alrededor de la franquicia fue real y bastante más complejo que el resumen que suele circular en redes. Entre quienes iniciaron acciones contra Living Dead Media y Steve Wolsh aparecen miembros y representantes vinculados al elenco de 1985, entre ellos Beverly Randolph, Linnea Quigley, Thom Mathews, Miguel A. Núñez Jr., John Philbin y la representación de James Karen. Hubo además contrademandas de Living Dead Media y disputas con otras partes relacionadas con proyectos derivados.

Pero acá ocurrió algo muy importante durante los últimos meses. El expediente registra un aviso de acuerdo presentado por Living Dead Media el 18 de agosto de 2026 y, ocho días más tarde, solicitudes de desestimación presentadas por los demandantes respecto de Living Dead Media, Steve Wolsh y otras partes. El tribunal tenía además fijada para este 12 de octubre, hace apenas dos días al momento de escribir esta nota, una audiencia denominada precisamente “Order to Show Cause Re: Dismissal (Settlement)”. Los términos concretos de ese acuerdo no aparecen detallados en la información pública que pude consultar, así que sería imprudente inventarlos, pero el expediente sí permite decir que el enfrentamiento judicial avanzó hacia un acuerdo y pedidos formales de cierre de acciones.

Lo que no permite decir es algo que encontré repetido varias veces: que las demandas fueron necesariamente la razón por la cual la película no llegó en Navidad de 2025. La comunicación difundida por la propia producción en diciembre explicó el retraso señalando que la filmación había continuado durante ese año y seguiría en 2026. Los problemas legales existieron, probablemente no facilitaron las cosas, pero convertirlos en la causa demostrada del retraso sería ir más allá de lo que los documentos permiten afirmar.

¿Y los famosos cuatro o cinco millones de dólares?

También intenté confirmar otra cifra que se repite bastante: que esta nueva película habría costado entre cuatro y cinco millones de dólares. No pude hacerlo… Hay números concretos sobre determinados aspectos del rodaje, sabemos que se levantaron decorados físicos, que se trabajó con una cantidad enorme de nieve artificial y que se invirtió fuertemente en efectos prácticos, pero hasta ahora no encontré un presupuesto oficial consolidado. De hecho, M&E continúa mostrando el campo de presupuesto como N/A, es decir, no disponible.

La confusión tiene una explicación posible bastante interesante: la película de 1985 sí costó aproximadamente cuatro millones de dólares, una cifra que aparece desde hace décadas en información histórica sobre el film. No sería la primera vez que un dato verdadero viaja de página en página hasta terminar asociado a la película equivocada. Así que si alguien me pregunta cuánto costó resucitar a Tarman en 2026, mi respuesta por ahora es sencilla: no lo sé. Y prefiero escribir esas tres palabras antes que transformar una cifra repetida muchas veces en un hecho.

Entonces, ¿Tarman vuelve el 13 de noviembre?

Después de recorrer casi sesenta años de historia zombi esperaba llegar al final de esta investigación con una respuesta mucho más cómoda. Un “sí, se estrena tal día” o un “no, fue retrasada hasta tal fecha”. No ocurrió ninguna de las dos cosas.

Hoy tenemos una película real, material filmado, trece minutos ya proyectados, actores anunciados, un Tarman nuevo, efectos prácticos, un director que continúa hablando del proyecto, un conflicto judicial que muestra señales documentadas de acuerdo y varias fuentes que todavía mantienen el 13 de noviembre de 2026 como estreno. Al mismo tiempo tenemos una web oficial que no está haciendo una cuenta regresiva visible hacia esa fecha, una base profesional que todavía habla de producción en curso, IMDb que ya la desplazó a 2027 y una campaña pública que, a treinta días de un supuesto estreno cinematográfico, resulta sorprendentemente silenciosa.

Así que por ahora voy a dejar el 13 de noviembre escrito a lápiz. No porque crea que la película no vaya a estrenarse, sino porque después de todo este recorrido sería bastante irónico terminar una nota sobre The Return of the Living Dead aceptando un dato solamente porque alguien más lo repitió, quizás mañana aparezca el tráiler definitivo, se abran las reservas y Tarman vuelva a arrastrar su arbolito de Navidad por todas nuestras pantallas. Quizás dentro de algunos días Living Dead Media anuncie otra fecha. O quizás la explicación sea mucho menos misteriosa de lo que parece y esta investigación envejezca rápidamente, algo que, sinceramente, espero que ocurra porque ahora yo también quiero ver la película. Lo que ya no necesito investigar es por qué, cuarenta años después, tanta gente sigue esperando.

Poster el Regreso de los muertos vivos 1985

The Return of the Living Dead llegó en 1985 cuando los zombis todavía podían romper reglas que no estaban completamente escritas, los hizo hablar, correr, pensar y pedir cerebros, mezcló el terror con humor y una banda sonora que quedó pegada a toda una generación y creó un universo donde incluso saber cómo matar a un zombi no garantiza absolutamente nada. Después llegaron continuaciones, imitaciones, series, videojuegos y una cultura zombi tan enorme que hoy algunas de aquellas ideas nos parecen naturales. Pero alguien tuvo que pensarlas cuando todavía no lo eran.

Yo empecé esta nota porque mi padre me dijo que Tarman estaba por volver. Terminé viajando hasta 1968, conociendo a Romero, Russo y O’Bannon, escuchando punk de los ochenta, leyendo expedientes judiciales y tratando de averiguar por qué una película que nació veinte años antes que yo todavía tiene gente esperando noticias de un muerto cubierto de alquitrán.

Supongo que ahora entiendo un poco mejor a papá… Y si llegaste hasta acá sin haber visto nunca The Return of the Living Dead, quizás haya conseguido algo todavía más divertido: que la próxima persona obsesionada con esta película seas vos, en cuanto a Tarman, voy a seguir mirando el calendario.

El 13 de noviembre está cada vez más cerca y, por ahora, el muerto que más queremos ver regresar sigue guardando silencio.

— María Isis

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San Borja – Bolivia celebró 333 años de vida en medio de tradiciones y costumbres

El municipio de San Borja (ubicado en el departamento del Beni, Bolivia) celebró su 333.º aniversario de fundación el pasado 10 de octubre de 2026. Una serie de actividades tradicionales y costumbristas le dio el tono típico al municipio, fundado originalmente el 10 de octubre de 1693 por los sacerdotes jesuitas Francisco de Borja e Ignacio Sotomayor.

Terremoto de magnitud 7,6 sacudió Panamá este viernes

Un terremoto de magnitud 7,6 sacudió Panamá este viernes. El sismo tuvo epicentro en la provincia de Herrera...

Bolivia: Denuncian la presencia de más de 200 balsas mineras en el río Madre de Dios

Lucio Ayala, presidente del Territorio Indígena Multiétnico II (TIM II), denunció la presencia de 270 balsas mineras a lo largo de los 184 kilómetros del río Madre de Dios que corresponden a ese territorio boliviano, tras una inspección realizada por autoridades indígenas.