Emprendedores, reposteros y amantes de la repostería, reunidos en una mañana llena de aprendizaje, experiencias y networking. Durante cinco horas, la Estación Central del Teleférico Rojo-Teatro Galpon del Parque de las Culturas, en la ciudad de La Paz, concentró una masterclass en vivo, demostraciones prácticas y contenidos de gestión gastronómica.

La jornada, impulsada por la marca Celinda, tuvo su momento más esperado en la clase de la MasterChef Coral Ayoroa, pero su eje fue otro: cómo sostener y hacer rentable un emprendimiento repostero. El evento giró entorno a una premisa que hoy define al sector: “dominar la técnica ya no alcanza, hay que saber convertirla en un negocio que se sostenga”.
La apuesta de Celinda no fue entregar recetas para replicar, sino formación que se pueda aplicar: costos que se calculen el lunes siguiente, contenido que se produzca con un celular, decisiones de precio y de marca que sostengan un negocio en el tiempo. La marca planteó el encuentro como una devolución a la comunidad que la acompaña todos los días —y como una forma de dejar huella más allá del producto que vende.
Mauricio Jimenez, jefe de la marca Celinda en Bolivia, fue consultado sobre los productos que se utilizan en Celinda los cuales son productos nacionales para todo tipo de reposteria. «Los productos tienen el sabor de Celinda por eso la gente nos elige por el cacbado cque le da a los postres», dijo.
Los emprendedores son parte muy activa del proceso que lleva adelante Celinda, dijo Jimenez, y lo que se busca es que se siga creciendo como empresa junto a los emprendedores para que mejoren la presentación de sus productos y puedan generar una mayor cantidad de ingresos, ofreciendo calidad y sabor.

Con esta edición, Celinda Inspira se instaló como uno de los encuentros de referencia del año para la repostería boliviana: un espacio donde la técnica y el negocio se discuten en la misma sala, y donde la marca eligió dejar huella con herramientas antes que con recetas.
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