Lo que nació como un proyecto académico, hoy se convirtió en una propuesta real, funcional y mucho más accesible que las opciones convencionales en el mercado.

En 2023, Ronald Choque, junto a su compañero de clase, Aaron Huanca, crearon la primera versión de una prótesis que imitaba los movimientos de una mano humana mediante sensores y un guante conectado al cuerpo del usuario.
Hoy, el joven alteño presenta una segunda versión mucho más funcional gracias a los conocimientos adquiridos en la mención de Inteligencia Artificial (IA).
Choque desarrolló un modelo de IA que replica los movimientos de una mano anatómica captada por la cámara de un celular. Esa imagen se comunica con la prótesis vía Bluetooth, eliminando cables, sensores y mejorando la comodidad del usuario. Esta mejora reduce el mantenimiento, facilita el aprendizaje de uso e integra tecnología cotidiana —como los smartphones— para generar mayor accesibilidad.

A nivel nacional, los precios en el mercado pueden llegar a costar hasta los mil dólares americanos, dependiendo de las características como funcionalidad y estética; entre la gama de ofertas, existen prótesis personalizadas hiperrealistas, estéticas y funcionales a través de impresión 3D. En contraste, la propuesta de Ronald tendría un costo estimado de entre 1.500 y 1.700 bolivianos.
En Bolivia, según reportes del Comité Nacional de Personas con Discapacidad (CONALPEDIS), existen alrededor de 36.100 personas con discapacidad física-motora, ellas no cuentan con los recursos para adquirir una prótesis debido al elevado costo que, en gran parte de los casos, se constituye en una limitante.
Lee También: Contrabando de productos bolivianos a Argentina rompe todos los controles fronterizos

