Descubre cómo el Tren de Aragua, el grupo criminal más violento de Venezuela, ha expandido su influencia en Latinoamérica, desde Ecuador hasta Estados Unidos, y los riesgos que representa para la seguridad regional.

El Tren de Aragua, conocido por ser uno de los grupos criminales más violentos de Venezuela, ha expandido su influencia más allá de las fronteras nacionales. Originalmente consolidado en el penal de Tocorón, en el estado Aragua, este grupo criminal ha aprovechado la conexión con el poder político local y su estructura organizada para operar internacionalmente.
Presencia en la región
Ecuador: Extorsión, sicariato y minería ilegal. Su actividad ha sido reportada en varias provincias, con operativos policiales recientes que han detenido a miembros vinculados a la organización.
Chile: Tráfico de personas, trata y secuestros han sido atribuidos a células del Tren de Aragua, aprovechando rutas migratorias desde Venezuela.
Argentina: Narcotráfico y robos organizados. Las investigaciones sugieren que ciertos cabecillas han establecido contactos con redes locales para expandir sus operaciones ilícitas.
Conexiones y tolerancia política
Estados Unidos: Extorsión y trata de personas. El Departamento de Justicia de EE. UU. ha vinculado a varios integrantes de la organización con delitos transnacionales.
Aunque no hay evidencia concluyente de que el régimen de Nicolás Maduro dirija directamente al Tren de Aragua como política de Estado, existen acusaciones y documentos de inteligencia que sugieren connivencia y tolerancia, permitiendo que la organización crezca y se internacionalice. La relación histórica entre cabecillas y ciertos funcionarios refleja un patrón de pacto entre crimen y política.Impacto y riesgo regional
La expansión del Tren de Aragua representa un riesgo significativo para la seguridad regional, afectando a gobiernos, comunidades y migrantes. Su estructura jerárquica, experiencia en delitos complejos y red de contactos internacionales facilitan la continuidad de sus operaciones fuera de Venezuela, lo que convierte a la organización en una amenaza para Latinoamérica y más allá.
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