Un bebé rescatado con vida, tres hermanos sacados de los escombros y 22 menores recuperados en La Guaira: en medio de 235 muertos y miles de desaparecidos, Venezuela encuentra razones para seguir buscando.

En medio de la devastación que dejaron los dos sismos del 24 de junio en Venezuela, una escena se impuso sobre el dolor: un lactante fue rescatado con vida e ileso de entre los escombros de una vivienda colapsada en La Guaira, uno de los estados más golpeados por la tragedia.
Fueron los vecinos del sector quienes actuaron primero, antes de que llegaran los equipos especializados. Removieron manualmente los bloques de concreto de la estructura derrumbada. El padre del bebé fue clave: guió a los rescatistas hasta la ubicación exacta del niño porque podía escuchar su llanto desde el exterior. Una vez rescatado, el personal médico confirmó que el pequeño se encontraba fuera de peligro, sin heridas de gravedad.
El video del rescate se viralizó en redes sociales internacionales en cuestión de horas.
Pero no fue el único. También fueron rescatados con vida tres niños hermanos de los escombros en la misma zona. Cuando alguien les preguntó si eran familia, uno respondió: «Sí, somos tres.» Los rescatistas los instaron a permanecer juntos mientras los estabilizaban.
En total, al menos 22 niños y adolescentes de entre 4 y 19 años fueron extraídos con vida de estructuras colapsadas en La Guaira. El dato que estremece: la mayoría llegó sola a los centros médicos, sin familiares presentes. «Los sacan de los escombros y llegan solos», indicó personal paramédico que atendió a los menores.
Venezuela contabiliza hasta el momento 235 muertos, más de 4.300 heridos y más de 42.000 personas reportadas como desaparecidas.

