Bolivia registra un consumo per cápita inferior a dos kilos de quinua al año, pese a ser uno de los principales productores de este grano. El Gobierno planteó impulsar su consumo dentro del país mediante campañas de educación alimentaria.

Bolivia es uno de los mayores y más destacados productores y exportadores de quinua en el mundo, famoso especialmente por su Quinua Real. Este grano ancestral cultivado en el altiplano sur —cerca de los salares de Uyuni, Coipasa y Thunupa— se exporta a más de 50 países.
«Para las familias bolivianas, la quinua es conocida. Preguntémonos lo siguiente, ¿es esencial? Nuestro consumo en Bolivia está en menos de 2 kilos por cada persona al año. ¿Pudiéramos llegar a cuatro? Y duplicamos la cantidad de producción. ¿Podemos llegar a seis? Seguramente que sí», afirmó el ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, durante un acto por el Día Nacional del Consumo de la Quinua.
Es una paradoja real: Bolivia sí consume quinua, pero en cantidades extremadamente bajas, especialmente si se compara con su enorme volumen de producción y exportación. Aunque es el hogar de la cotizada Quinua Real, el consumo interno es un gran desafío.
En contraste, los bolivianos consumen un promedio de 71 kilos de trigo al año, priorizando fideos y pan en su dieta diaria.
Mientras el mercado interno estanca el grano, el país exporta miles de toneladas a destinos como Estados Unidos, Alemania y China, superando los 93 millones de dólares en ventas al exterior.
Factor económico: En los mercados locales existe la percepción de que la quinua es un producto caro. Históricamente, su precio llegó a multiplicarse debido al éxito del boom internacional. Además, existe una pérdida de la costumbre de incluir este superalimento en el menú cotidiano del hogar moderno de los bolivianos.
La quinua real boliviana cuenta con características únicas y que el Gobierno impulsa la obtención de la denominación de origen para fortalecer su posicionamiento y darle un sello de garantía en los mercados internacionales.
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