El ají de la cocina tradicional chuquisaqueña y la pesca ancestral del pueblo Weenhayek fueron incorporados al Food Atlas de la Unesco, una plataforma internacional que reúne las tradiciones alimentarias más representativas del mundo con el propósito de preservar y transmitir a las futuras generaciones el patrimonio cultural inmaterial vinculado a la alimentación.

A diferencia de un recetario o un ranking gastronómico, el Food Atlas documenta la historia, los conocimientos y las prácticas que rodean a los alimentos. El proyecto registra cómo las comunidades cultivan, pescan, preparan y comparten sus alimentos, así como las técnicas y saberes que han pasado de generación en generación y forman parte de su identidad cultural.
En el caso del ají chuquisaqueño, el Food Atlas muestra cómo este ingrediente es parte de la identidad gastronómica de Chuquisaca. Presenta sus variedades, su cultivo y su uso en la cocina tradicional de Sucre y Padilla, donde es la base de varios platos típicos. En su elaboración participaron productores, restaurantes, mercados populares y la academia local.
Sobre la pesca tradicional del pueblo Weenhayek, el Food Atlas explica las técnicas ancestrales utilizadas por esta comunidad en el río Pilcomayo, el uso de redes artesanales y la transmisión de estos conocimientos entre generaciones, una práctica estrechamente ligada a su forma de vida. El trabajo contó con la participación de comunidades Weenhayek, entre ellas Capirendita, en el municipio tarijeño de Villamontes.

El Atlas Internacional del Patrimonio Alimentario (o International Food Atlas) es una iniciativa global de la UNESCO diseñada para documentar, salvaguardar y transmitir las tradiciones culinarias, técnicas agrícolas y conocimientos sobre la biodiversidad de todo el mundo. Financiado por el Reino de Arabia Saudita, este proyecto no funciona como un ranking gastronómico o de mejores recetas, sino como una herramienta digital interactiva que protege las prácticas vivas que definen la identidad e historia de las comunidades.
La incorporación de los contenidos bolivianos fue presentada por la representante de la Oficina Regional de la Unesco en Montevideo, Alcira Sandoval; el alcalde de Padilla, Luis Ontiveros; el productor Roberto Balderas y la coordinadora del proyecto Food Atlas Bolivia-Unesco, Lupita Meneses.
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