Lucio Ayala, presidente del Territorio Indígena Multiétnico II (TIM II), denunció la presencia de 270 balsas mineras a lo largo de los 184 kilómetros del río Madre de Dios que corresponden a ese territorio boliviano, tras una inspección realizada por autoridades indígenas.

Según el dirigente, las actividades mineras afectan al territorio por la contaminación del agua y los peces con mercurio y otros químicos, además de daños en las riberas y cultivos. También denunció afectaciones a la salud de pobladores indígenas y el ingreso de personas y maquinaria ajenas al territorio.
La intención inicial, de los dirigentes era realizar un desalojo, pero no se concretó por falta de apoyo de la Policía, Fiscalía, Ministerio de Medio Ambiente, la autoridad minera y las gobernaciones de Beni y Pando.
La inspección se realizó después de que las organizaciones indígenas establecieran el 30 de septiembre como plazo para el retiro de las actividades mineras del tramo del río que atraviesa el TIM II. La medida se enmarca en una acción ambiental preventiva presentada por CIPOAP y TIM II, ante los impactos atribuidos a la minería en la zona.
Según la información recabada por CEJIS (Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social), se identificaron alrededor de 200 balsas en el tramo inspeccionado y estimó que 95% operarían en áreas no permitidas. Añadió que las organizaciones indígenas están asumiendo acciones de control territorial ante la falta de intervención estatal y que el 13 de octubre prevén reunirse nuevamente para evaluar la situación y definir nuevas medidas.
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