Una investigación publicada en Zootaxa identificó a Incasarus ivari, hallada en Achocalla, y reorganizó la clasificación de un grupo de abejas andinas a partir de evidencia morfológica y genética. Nómadas entrevistó a los autores del estudio para conocer el alcance de este descubrimiento.

En los Andes bolivianos, incluso en los valles de la ciudad de La Paz, todavía habitan formas de vida desconocidas para la ciencia. Una de ellas es Incasarus ivari, una pequeña abeja descubierta en abril de 2024 en Achocalla, al oeste de Mecapaca, a más de 3.800 metros de altitud, en el departamento de La Paz. Su descripción forma parte de una investigación científica publicada recientemente en el journal académico Zootaxa por Nora Romero y Laurence Packer, que modifica de manera sustancial lo que se sabía, sobre todo un linaje, de abejas andinas.
Los ejemplares de referencia de la nueva especie quedaron depositados en el Museo Nacional de Historia Natural de La Paz.
El hallazgo trasciende la incorporación de un nuevo nombre al inventario de la biodiversidad boliviana. Los autores compararon 108 características morfológicas en 36 especies, desde la forma de las alas y las patas hasta detalles microscópicos de la cabeza, el tórax y el abdomen.

Así demostraron que varias abejas de Argentina, Bolivia y Perú, clasificadas hasta ahora en otros géneros, pertenecen en realidad a Incasarus. El género, que desde su creación en 2013 estaba compuesto por una única especie conocida de Perú, pasa así a reunir nueve especies y se revela como un linaje propio de la cordillera de los Andes.
Son abejas pequeñas y difíciles de distinguir a simple vista. Algunas de sus señales distintivas solo se revelan bajo el microscopio: una puntuación particularmente densa sobre la cabeza y el tórax; pequeñas placas situadas en la base de las alas, fuertemente esculpidas; reflejos plateados o bronceados; y diminutos pelos oscuros que les confieren, según el ángulo desde el que se las observe, una apariencia aterciopelada. En el caso del macho de I. ivari, destaca además una densa mata de pelos largos en una de las piezas de la pata posterior, cuya función todavía se desconoce.
Fuente NÓMADAS
Lee También: Bolivia pretende ser el próximo gran destino gastronómico de Latinoamerica y el mundo

