La escasez de dólares en Bolivia persiste con largas filas en los surtidores de distintas ciudades y regiones, afectando al transporte y la producción nacional. El problema principal se atribuye a la falta de divisas (dólares) para pagar la importación de carburantes, a pesar de los anuncios gubernamentales sobre una regularización gradual del suministro.

La escasez de diésel en Bolivia genera largas filas en los surtidores de las ciudades principales como La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Esta crisis responde a la falta de dólares para la importación oportuna, problemas logísticos, cuestionamientos a la subvención y denuncias de corrupción interna, lo que afecta gravemente al transporte y la producción.
La escasez de dólares en el país andino se debe a la caída de las exportaciones de gas natural, el agotamiento de las reservas internacionales netas y un prolongado déficit fiscal. Esta situación ha generado un mercado paralelo con un tipo de cambio superior al oficial y mayores costos de importación.
La reducción en la producción y venta de gas redujo drásticamente la entrada de moneda extranjera al país. El uso continuo de las reservas del Banco Central de Bolivia para mantener la economía debilitó la disponibilidad de liquidez.

Esta situación encarece los productos de la canasta familiar y frena la recuperación de los sectores productivos y del transporte pesado.
Alza de precios y el encarecimiento del dólar eleva el costo de los insumos importados, disparando el precio de alimentos básicos como el pollo, la harina y el aceite.
El Gobierno de turno y YPFB atribuyen las filas a problemas de distribución interna, demanda agrícola inusual y presuntos desvíos o contrabando. Analistas y sectores advierten que la raíz principal es la falta de divisas internacionales para pagar la importación regular de carburantes.
Autoridades justifican la escasez y las filas de diésel señalando redes de corrupción y contrabando interno que desvían el carburante a otros países, demoras logísticas por fallas en la importación y tránsito de cisternas, y una caída histórica en la producción nacional de gas y líquidos.
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