En Quito, la firma de un decreto presidencial volvió a poner el nombre de Nicolás Maduro en el centro del debate internacional. Con un trazo de pluma, el presidente Daniel Noboa declaró este 14 de agosto de 2025 al Cártel de los Soles como grupo terrorista, una figura que permite al Estado ecuatoriano actuar con más dureza contra la organización y sus aliados.

En Quito, la firma de un decreto presidencial volvió a poner el nombre de Nicolás Maduro en el centro del debate internacional. Con un trazo de pluma, el presidente Daniel Noboa declaró este 14 de agosto de 2025 al Cártel de los Soles como grupo terrorista, una figura que permite al Estado ecuatoriano actuar con más dureza contra la organización y sus aliados.
El Decreto Ejecutivo Nº 93 no se limita a una declaración simbólica. Ordena al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) rastrear las operaciones del cártel en territorio ecuatoriano y establecer puentes de cooperación con servicios de inteligencia extranjeros. La prioridad: cortar los vínculos con bandas que ya operan en Ecuador y que, según informes, han tejido lazos con esta estructura criminal nacida en Venezuela.
La movida ecuatoriana replica la estrategia de Estados Unidos, que apenas tres semanas antes había incluido al Cártel de los Soles en su lista de Organizaciones Terroristas Globales Especialmente Designadas. Washington acusa al propio Maduro y a altos mandos militares chavistas de dirigir una red de narcotráfico que, además de cocaína, provee apoyo logístico y financiero a grupos como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa.
El Cártel de los Soles debe su nombre a las insignias doradas en forma de sol que lucen los generales de la Guardia Nacional Bolivariana. Lo que empezó como una red de militares corruptos se convirtió, de acuerdo con agencias de seguridad, en un engranaje transnacional del narcotráfico con rutas que cruzan Sudamérica, Centroamérica, África y Europa.
Noboa justificó la medida como un paso indispensable para “proteger a los ecuatorianos y blindar la soberanía nacional frente a organizaciones que cruzan fronteras para sembrar violencia”. Con esta designación, Ecuador no solo podrá congelar activos y detener a implicados, sino también coordinar extradiciones y operativos conjuntos con países que persiguen al cártel.
El anuncio podría tensar la relación diplomática con Caracas, pero también refuerza la imagen de Ecuador como un socio regional en la lucha contra el crimen organizado. En la región, la etiqueta de “grupo terrorista” es mucho más que un título: es una herramienta que abre la puerta a una ofensiva legal y militar contra una de las redes criminales más poderosas de América Latina.

