Un helicóptero de la Policía Nacional de Colombia fue derribado por un dron cargado con explosivos en Antioquia. Las autoridades atribuyen el ataque a disidencias de las FARC. Conoce los detalles y las cifras oficiales.

El 21 de agosto de 2025, Colombia sufrió un ataque sin precedentes cuando un helicóptero UH-60 Black Hawk de la Policía Nacional fue derribado por un dron cargado con explosivos en el municipio de Amalfi, Antioquia, durante labores de erradicación de cultivos de coca. El incidente dejó 12 oficiales muertos y varias personas heridas, marcando un nuevo nivel de sofisticación en los ataques de los grupos armados ilegales en el país.
Inicialmente, el presidente Gustavo Petro atribuyó el ataque al Clan del Golfo, aunque horas después señaló a las disidencias de las FARC, especialmente al grupo liderado por Iván Mordisco, como los responsables. Estas disidencias han intensificado el uso de drones como armas letales, con más de 300 ataques registrados desde abril de 2024, principalmente en Cauca, Norte de Santander y Antioquia.
Estos ataques evidencian la creciente capacidad operativa y la sofisticación tecnológica de los grupos ilegales en Colombia. El uso de drones cargados con explosivos representa un nuevo desafío para la seguridad, afectando tanto a las fuerzas de seguridad como a la población civil.
Las autoridades colombianas han reforzado las medidas de seguridad, convocado a un consejo nacional de seguridad y estudian estrategias para contrarrestar la amenaza de tecnologías no tripuladas en zonas rurales, donde los grupos armados tienen mayor control territorial.
En conclusión, el ataque en Antioquia no solo representa una tragedia para la Policía Nacional, sino también un desafío estratégico que exige inteligencia, tecnología y cooperación internacional para enfrentar la amenaza creciente de los grupos armados ilegales en Colombia.
Colombia en la mira: la violencia que no da tregua

