Mientras el Trópico sigue asociado y estigmatizado a la coca, miles de productores en el lugar sostienen una cadena agroexportadora que abastece a Argentina, Uruguay y Chile, en base a la exportación de banana. El sector genera miles de empleos, pero enfrenta bloqueos, falta de financiamiento, escaso apoyo y sobretodo la pelea por las tierras para cosecha frente a los productores cocaleros.

Lejos del debate político y de los titulares asociados al narcotráfico que carga el Chapare y genera un estigma social que opaca otra realidad. Más de 30.000 familias han construido, con orgullo, una economía legal que exporta, genera divisas y sostiene miles de empleos en torno a la banana, que se ha convertido en una de las principales cartas de presentación de esta región y, según productores y especialistas, su verdadero potencial apenas comienza a vislumbrarse.
La Asociación de Productores de Banano (Asproban) es la raíz de esta historia que comenzó en 1990, cuando un grupo de agricultores decidió apostar por un cultivo que entonces parecía una alternativa modesta. Más de tres décadas después, ese esfuerzo derivó en Expaca, una empresa exportadora integrada actualmente por 22 productores que cultivan alrededor de 130 hectáreas y envían fruta cada semana a Argentina, Uruguay y Chile.
Pero el sector aún está lejos de alcanzar su techo productivo. La principal barrera no es la falta de tierra ni de condiciones climáticas, sino el poco financiamiento. Con créditos adecuados y programas de incentivo, asegura que la superficie cultivada podría ampliarse de forma considerable, incrementando también la oferta exportable.
Mientras Ecuador convirtió al banano en uno de los pilares de su economía exportadora —con ventas externas que oscilan entre $us 2.500 y 2.800 millones al año—, Bolivia enfrenta limitaciones que restringen su crecimiento.

Entre ellas identifica el escaso apoyo estatal, las dificultades para acceder a financiamiento, los elevados costos logísticos, los bloqueos de carreteras y la reducida cantidad de mercados internacionales abiertos para la fruta boliviana.
Si el país logra consolidar políticas de apoyo y abrir nuevos destinos comerciales, especialmente hacia Europa y Rusia, la producción podría incluso triplicarse.
El verdadero reto consiste en transformar ese potencial en una política de desarrollo capaz de multiplicar la producción, generar más empleo y aumentar el ingreso de divisas para un país que hoy las necesita con urgencia.
Fuente: El Deber
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