El joven director del medio digital “El Confidente” desapareció mientras realizaba reportería en una zona afectada por el conflicto armado en Antioquia

Las autoridades colombianas confirmaron este viernes el asesinato de Mateo Pérez Rueda, periodista de 25 años y estudiante de Ciencia Política, quien había sido reportado como desaparecido desde el pasado 5 de mayo en el departamento de Antioquia.
El comunicador, fundador y director del medio digital “El Confidente”, fue hallado sin vida en una zona rural del municipio de Briceño, tras una misión humanitaria coordinada por el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo.
Según los reportes preliminares, Pérez Rueda se encontraba realizando labores de reportería en la vereda El Palmichal, donde documentaba denuncias relacionadas con el orden público y posibles vulneraciones de derechos humanos. Horas después de perderse contacto con él, sus pertenencias personales fueron encontradas abandonadas cerca de una vía rural, lo que activó las alertas entre colegas y organizaciones de prensa.
Las investigaciones apuntan a que el crimen habría sido cometido por una facción disidente del Frente 36, estructura armada ilegal que opera en el norte de Antioquia bajo el mando de alias “Chalá”. Las autoridades indicaron que el periodista habría sido retenido, torturado y posteriormente asesinado.
El caso ha generado una fuerte reacción nacional e internacional. La Fundación para la Libertad de Prensa condenó el crimen y advirtió sobre el creciente riesgo que enfrentan los periodistas que cubren temas de violencia y control territorial en regiones afectadas por grupos armados.
En el norte de Antioquia operan organizaciones criminales que mantienen disputas por corredores estratégicos y economías ilegales, un contexto que convierte el ejercicio periodístico en una actividad de alto riesgo.
Colegas y líderes comunitarios recuerdan a Mateo Pérez Rueda como una voz comprometida con las realidades rurales y con la necesidad de acercar información verificada a comunidades históricamente golpeadas por el conflicto. Su proyecto comunicativo comenzó en Yarumal cuando aún era estudiante, y con el tiempo se convirtió en un espacio de denuncia y seguimiento regional.
El presidente de Colombia también rechazó el asesinato y aseguró que los responsables deberán responder ante la justicia, reiterando que la violencia contra la prensa representa un ataque directo contra la democracia y la libertad de expresión.
La muerte de Mateo Pérez Rueda vuelve a encender las alarmas sobre las garantías de seguridad para periodistas en zonas de conflicto. En Colombia, informar desde los territorios sigue siendo, para muchos comunicadores, una profesión marcada por el riesgo.
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